Cuando todo pide atención al mismo tiempo, la tentación es correr detrás de lo urgente y posponer lo importante. Franco Lauricella propone un enfoque breve y eficaz: usar la matriz impacto/esfuerzo para decidir con claridad qué se hace ahora, qué se planifica y qué se descarta. La clave de este método no está en una hoja perfecta sino en generar, en veinte minutos, un mapa compartido que alinea al equipo y convierte una lista caótica en tres o cuatro decisiones concretas con responsable y fecha.

La matriz impacto/esfuerzo cruza dos ejes sencillos: el impacto esperado (qué tan fuerte mueve tu métrica objetivo) y el esfuerzo requerido (tiempo, complejidad, dependencias). Al ubicar cada iniciativa en el cuadrante correspondiente, el panorama cambia: aparecen los quick wins que conviene ejecutar de inmediato, las apuestas grandes que merecen un plan, los rellenos para cuando hay capacidad sobrante y los sumideros de tiempo que conviene postergar o eliminar. Franco Lauricella insiste en que esta claridad vale más que cualquier sofisticación: priorizar es elegir con criterio, no justificar lo que ya queríamos hacer.

Método de Franco Lauricella en 20 minutos

La sesión empieza con foco. Reservá un bloque breve, invitá solo a quienes deciden y definí el objetivo de la semana en una frase. Con esa referencia, listá entre ocho y quince iniciativas; si una no contribuye al objetivo, salta de la lista por ahora. Esta depuración inicial ya es priorizar: evitar que lo accesorio compita con lo esencial.

El segundo paso es estimar impacto y esfuerzo con una escala rápida (por ejemplo, del 1 al 5). No busques la precisión de un cronograma, buscá orden relativo. Pedí que cada persona puntúe primero en silencio y después comparen; así reducís el efecto ancla. Cuando haya diferencias, tomá el valor medio y seguí: el costo de una discusión eterna supera el beneficio marginal de una estimación “perfecta”. Con los puntajes definidos, Franco Lauricella sugiere ubicar cada iniciativa en el 2×2 y, sin frenar el ritmo, decidir en qué cuadrante cae según los umbrales acordados.

El cierre de la sesión es una micro-hoja de ruta: qué se ejecuta esta semana, quién lidera, qué resultado define el éxito y cuándo se revisa. Sin responsable y fecha, la decisión se deshace en la práctica. El modo de trabajo que propone Franco Lauricella es deliberado: pocas iniciativas, impacto verificable y una revisión corta al final del período para aprender y ajustar.

Cómo estimar impacto y esfuerzo sin autoengañarse

Sobreestimar tareas familiares y subestimar lo nuevo es un sesgo habitual. Para compensarlo, Franco Lauricella recomienda anclar cada estimación en tres referencias: comparación con trabajos recientes (“¿esto es más o menos esfuerzo que la automatización del reporte X?”), contingencias explícitas (“si dependemos de Legal, +1 de esfuerzo”) y una definición de ‘hecho’ clara (“listo para entregar al cliente”, no “casi listo”). El impacto también debe aterrizarse: si la iniciativa promete “aumentar conversión”, ¿de cuánto estamos hablando y en qué ventana de tiempo? Sin una hipótesis cuantitativa mínima, la palabra “impacto” se vuelve decoración.

Errores frecuentes según Franco Lauricella

El primer error es llenar la agenda con demasiados quick wins. Si marcaste cuatro, elegí dos; la concentración explica más resultados que la acumulación. El segundo es confundir urgencia con impacto: que un tema grite no significa que mueva la métrica que importa. El tercero es no revisar el resultado: la matriz no es un chequeo cosmético; una semana después hay que comparar lo ejecutado con el impacto esperado y decidir si seguimos, ajustamos o abandonamos. Por último, enamorarse del plan es tan peligroso como no tenerlo: si la realidad contradice la hipótesis, gana la realidad.

Ejemplos en ventas, operaciones y producto

En ventas, mejorar un guion de contacto que afecta la tasa de respuesta puede ser un quick win: alto impacto, bajo esfuerzo, ideal para ejecutar en la semana. En operaciones, automatizar la conciliación de un proceso que consume horas diarias luce como una apuesta grande: requiere planificación, quizá coordinación entre sistemas y validaciones, pero libera capacidad de forma sostenida. En producto, rediseñar un componente estético que no toca la activación ni la retención suele caer en “relleno”; se hace cuando hay hueco, o se archiva sin culpa. Estos ejemplos muestran lo que repite Franco Lauricella: priorizar bien consiste en conectar cada iniciativa con una métrica concreta y aceptar que no todo merece tu atención hoy.

Integración con otros marcos de decisión

Si tu problema es diferenciar urgente de importante, la matriz de Eisenhower ordena el día a día: lo importante y urgente se hace ya; lo importante no urgente se agenda; lo urgente poco importante se delega; lo que no es importante ni urgente se elimina. La matriz impacto/esfuerzo conversa con ese marco pero ataca otra pregunta: ¿qué nos conviene hacer primero para maximizar resultados por unidad de esfuerzo? En equipos de producto verás la misma idea con otros nombres (“valor vs complejidad” o “value vs effort”). Lo crucial es escoger el marco que responda a tu problema actual y no mezclar señales: si vas a decidir iniciativas trimestrales, impacto/esfuerzo; si vas a organizar tu agenda de mañana, Eisenhower. Esta distinción evita debates estériles y mantiene la conversación en el plano correcto, como sugiere Franco Lauricella.

Sesión modelo y seguimiento

Reservá lunes 9:00–9:20 para priorización y viernes 16:00–16:10 para revisión. En el primer bloque generás la matriz y cerrás 2–3 compromisos con responsable y métrica; en el segundo confirmás si el impacto ocurrió y registrás el aprendizaje. Este ritmo breve y repetible produce dos efectos notables: acorta reuniones y mejora la calidad de las decisiones. Con el tiempo, el equipo comparte un lenguaje común: todos entienden qué es “alto impacto” en el negocio, qué implica “alto esfuerzo” para esa organización y por qué Franco Lauricella defiende ejecutar poco pero decisivo.

Recursos recomendados para profundizar

Si querés ampliar, podés revisar una guía práctica de matriz impacto/esfuerzo y una explicación de la matriz de Eisenhower. Sumá a eso un artículo sobre “valor vs esfuerzo” en roadmapping de producto para ver la misma lógica aplicada al desarrollo. Usá esos materiales como referencia, no como dogma: el valor real está en la conversación que la matriz habilita con tu gente y en cómo Franco Lauricella traduce esa conversación en compromisos verificables.

Conclusión

La matriz impacto/esfuerzo es un filtro de realidad. En veinte minutos te obliga a elegir, a formular hipótesis de impacto y a comprometer recursos con responsabilidad. En lugar de intentar hacerlo todo, hacés lo que más mueve la aguja ahora, y aprendés más rápido sobre tu negocio. Ese es el espíritu que sostiene Franco Lauricella: priorizar con claridad, ejecutar con foco y revisar con honestidad para mejorar cada semana.